LA VERDADERA CAUSA DEL MAESTRO AMOR
En la mente de las personas han recrudecido los conflictos, la destrucción y el morbo. Todo esto es contrario a la naturaleza esencial del ser humano y sugestiona y obnubila la comprensión de lo que verdaderamente cada persona es y para qué existe en este mundo. Guerras y desigualdades han signado nuestro mundo siglos tras siglos, y nuestro propio país tiene su trágico historial de incomprensiones, enfrentamientos y matanzas. Sangramos aún por las atrocidades de la década del 70, por la guerra de los 80, por la invasión de la droga, por la destrucción de las fuentes de trabajo en los 90 y la generación de hijos que nunca vieron a sus padres poder ir a trabajar…
Todo ello fue acrecentando el desaliento, la ignorancia, el desorden y la violencia, pero a la vez la experiencia de un profundo malestar ya que sentimos y sabemos, con todo nuestro ser, que eso no es lo que anhelamos, que esa no es la razón de nuestra existencia en este mundo. Hemos olvidado que el sentido de la vida es, simplemente, vivir en paz y ser felices. Hemos nacido para ser cada vez mejores personas, tomando conciencia de quiénes somos verdaderamente: seres que apreciamos realizar la armonía, la belleza, la verdad, para así darnos a nosotros mismos y a otros, amor, alegría, compasión y bondad.
Ha sido este profundo anhelo por una vida sana, laboriosa y plena de entusiasmo el que nos ha posibilitado reconocer la presencia, la existencia de un gran Maestro en nuestra propia tierra. Un Maestro como los grandes Maestros que se han manifestado en otros lugares del mundo, pero que ahora también se ha hecho realidad entre nosotros. ¡Con qué naturalidad aceptamos que esto ocurra en otras partes pero cuán increíble y hasta ignominioso nos parece reconocerlo entre nosotros mismos!
Hace ocho años se dio a conocer masivamente en la Argentina un Maestro Espiritual cuya estatura humana sobrepasa, para quienes lo conocen, la dimensión corriente de las almas especialmente esclarecidas. Desde los más extremos puntos del país, numerosas personas reconocieron su grandeza y comenzaron a seguirlo para abrevar de sus enseñanzas, bajo el discernimiento de que un Maestro no manipula la vida de nadie, no realiza por nadie lo que cada uno tiene que realizar por sí mismo. Un Maestro solamente INSPIRA. Las enseñanzas de un verdadero Maestro Espiritual no sólo son multifacéticas y profundas sino que transmiten, en esencia, el mismo mensaje de todos los grandes Maestros de la humanidad. Todo ronda, re-crea y expande el eterno principio del Amor, como base y sustento de la excelencia en el ser y en las actividades humanas.
Su fama se expandió en el extranjero y desde Uruguay, Paraguay, Perú, Colombia, Brasil, Estados Unidos, Italia y España, llegaron a nuestra tierra a visitarlo. Quienes pudieron abrir sus mentes y sus corazones guardan reconocimiento y agradecimiento por haberlo conocido. La gran mayoría son profesionales: psicólogos, psiquiatras, médicos, docentes, arquitectos, ingenieros y licenciados universitarios en diversas ramas del saber. ¿Tendrán todos ellos capacidad intelectual para obtener títulos académicos de tercer y cuarto nivel pero no para discernir sobre lo valioso en las enseñanzas de un Maestro espiritual?
EL EJERCICIO DE LA LIBERTAD
Quienes verdaderamente seguimos las enseñanzas del Maestro Amor, y le amamos y respetamos por todo lo que él inspira con su vida, elegimos crear y hacer realidad una manera alternativa de vida basada en los valores humanos, en la inteligencia emocional y en la inteligencia espiritual.
Hay una malintencionada distorsión al categorizarnos como una secta o una nueva religión. Por el contrario, se trata de ser cada día una mejor persona al cumplir con honestidad los preceptos espirituales de la creencia que cada cual sostenga. Maestro Amor no sólo exhorta al respeto por la diversidad sino a comprender la unidad que subyace tras la aparente multiplicidad, alentando una filosofía de vida basada en los principios y valores humanos universales: Paz, Amor, Rectitud, Verdad, No Violencia. Por ello numerosas familias decidieron libremente vivir junto al Maestro, muchas en comunidad económica (en “Meditazen”, Colonia del Valle, Catamarca) y otras de manera independiente, en cercanía a su lugar de residencia. Esta elección surgió de nuestro albedrío, pleno y conciente, y de un reconocimiento profundo y a la vez inefable por todo el bien y la compasión que constantemente el Maestro despliega.
La generación de emprendimientos inspirados por los valores que alienta el Maestro y sobre la base de nuestra propia capacitación profesional y tecnológica (huerta orgánica, siembra convencional, vivero de olivos, panadería, empresa constructora, consultorios médicos asociados, gimnasio público, animación de fiestas infantiles, entre otros) no sólo sustentan a los miembros de la comunidad sino que han abierto fuentes de trabajo para numerosas personas de la región.
No hay nada oculto, no hay nada raro. Los esfuerzos de todos están a la vista pues tenemos como objetivo no sólo una sana autosuficiencia sino, también, el brindar servicio a todos quienes constante y regularmente llegan desde distintos puntos del país y del exterior. Cuando así sucede, todos participamos solidariamente para “preparar la casa”: se corta el pasto de los jardines, se realiza limpieza a fondo, se preparan y sirven los alimentos que por un precio justo se ofrecen a los visitantes, se decora el lugar, se preparan números artísticos… ¡la actividad es variada, múltiple y constante! Y es sana, vivificante, llena de alegría y, a la vez, de una inconmensurable paz.
Por ello, provoca desconcierto y desazón comprobar que quienes pretenden hacer el bien no puedan ‘ver’ allí donde está el bien y, desde su obcecación, sólo estén generando distorsiones, difundiendo calumnias –directas, equívocas o encubiertas- y olvidando el respeto mínimo que se merecen los seres humanos, a los que con su maliciosa mordacidad atacan desde su ignorancia y falta de probidad.
¿A quiénes benefician quienes así actúan? ¿Quiénes son los que están por detrás de la seguidilla de denuncias oprobiosas que sumadas a las inenarrables calumnias han causado agravios y daños emocionales directos en numerosas familias sólo dedicadas a gestar un ámbito de paz y armonía? Atacarán una y un millón de veces al Maestro creyendo que con un dedo se puede tapar el sol. Pero será en vano: la semilla del Amor está sembrada. Y es fértil. Nos nutriremos por siempre de esa siembra para disfrutar sanamente esta hermosa vida que Dios nos ha dado.
Ojalá que los periodistas de bien puedan frenar esta escalada de desatinos multiplicados por pseudos profesionales que repiten infamias sin siquiera acercarse a abrevar en la fuente misma de la verdad. Ojalá que los Señores Jueces puedan responder con honestidad a la Verdad y cumplir su sagrada tarea con Rectitud al desbrozar la paja del trigo.
No obstante, quienes vivimos inspirados por las enseñanzas del Maestro Amor creemos firmemente que en el corazón de todo ser humano anida el bien, que detrás de toda ignorancia, de toda oscuridad, brilla la luz, que es la comprensión final de la Verdad. Por eso, es hora de poder observar esta situación desde otra mirada. Es hora de que los verdaderos comunicadores sociales hagan honor a su profesión y difundan la verdad de una realidad que es simple y hermosa y que –digan lo que digan quienes se empeñan en la maldad y la mentira– seguirá siendo una realidad valiosa porque la estamos forjando día a día desde la honestidad y el anhelo profundo de colaborar en la creación de un mundo sano, armonioso y pleno de felicidad.
Desde una visión más profunda, en relación al Maestro Amor sólo nos resta expresar que en la historia de la humanidad hubo, hay y habrá muchos Maestros Espirituales. Todos transmiten y alientan a la prosecución de los mismos principios, la misma esencia, la misma Sabiduría Eterna: el Amor. No importan los Nombres, no importan las Formas: El Sol es uno solo e ingresa por distintos ventanales. Cuando uno toma conciencia de esto, se agiganta el respeto, la admiración y el agradecimiento por todos los Maestros. Todos ellos vinieron para ayudarnos a comprender la esencia de nuestro verdadero Ser. Podemos estar con uno o con otro o con todos a la vez. Pero cuando uno se encuentra con un verdadero Maestro, lo reconoce y, a la vez, reconoce a todos los Maestros al tomar conciencia de que la esencia es la misma y única en todos.
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